Son muchos los beneficios de la risa:
* Rejuvenece
* Elimina el estrés y la ansiedad
* Es antidepresiva
* Ejercita los músculos
* Ayuda a controlar el colesterol
* Ayuda a combatir el insomnio
* Es analgésica
* Aporta alegría
* Relaja
* Ayuda a eliminar bloqueos emocionales, físicos, mentales, sexuales
* Cuando reímos liberamos endorfinas, responsables en buena parte de la sensación de bienestar
* Mejora el ánimo y el estado de los afectados por cualquier enfermedad.
En definitiva, recurrir a la risa para ayudar al cuerpo y a la mente es, además de sano, divertido. Pero, la risa terapéutica es válida cuando es sentida, franca, y uno no siempre puede reírse aunque quiera. La risoterapia nos enseña a hacerlo, a sacar a la risa su potencial curativo.
Carmen Sánchez lo probó cuando su pareja la abandonó y aprovechó todas sus cualidades. "La risa me ayudó a sacar mi energía positiva y superar mi duelo. Gracias a ella aprendí a medir la verdadera importancia de las cosas y a disfrutar del día a día. Es una sensación muy placentera."
Son diferentes las técnicas que se utilizan para liberar las tensiones del cuerpo y llegar de la sonrisa a la carcajada: la expresión corporal, el juego, la danza, ejercicios de respiración, masajes, técnicas para reír de manera natural, con todo el cuerpo, como los niños...
SACA EL NIÑO QUE LLEVAS DENTRO
Una de las maneras de conseguir esa risa franca necesaria para que esta terapia sea efectiva es el reencuentro con el niño o la niña que una vez fuimos. Las sesiones suelen comenzar con unos ejercicios físicos y de respiración, luego le siguen diversos juegos, mímica gestual -muecas- o expresión corporal que sirven para ponernos en contacto con esa etapa de nuestra vida en la que aún no habíamos aprendido a controlar nuestras emociones.
Un niño se ríe un promedio de 300 veces al día, un adulto entre 15 y 100. La risoterapia trata de invertir esta tendencia de reírnos menos con la edad.